Utilizar versiones actualizadas de los navegadores.
Navegar por sitios Web conocidos.
No dejar desatendidos los ordenadores mientras están conectados.
No aceptar la ejecución de programas cuya descarga se active sin que nos lo solicite.
No descargues/ejecutes ficheros desde sitios sospechosos porque pueden contener código
potencialmente malicioso.
No aceptar certificados de servidor de páginas Web si su navegador le indica que no lo reconoce.
Analiza con un antivirus todo lo que descargas antes de ejecutarlo en tu equipo.
Configura el nivel de seguridad de tu navegador según tus preferencias.
Comprobar que el cortafuegos está activo.
Descarga los programas desde los sitios oficiales para evitar suplantaciones maliciosas.
Puedes utilizar programas anti pop-up para eliminar las molestas ventanas emergentes
que aparecen, o configurar tu navegador para evitar estas ventanas.
Utiliza un usuario sin permisos de Administrador para navegar por Internet.
Borra las cookies, los ficheros temporales y el historial cuando utilices equipos ajenos.
12 CLAVES PARA UNA NAVEGACIÓN SEGURA
Concienciación. Cuando accedemos a Internet, tenemos que ser conscientes de los riesgos que
tomamos.
Un buen antivirus. Contar con un buen software de seguridad, que esté siempre actualizado.
Actualizar el sistema operativo. Tener correctamente actualizado el sistema operativo es una de las
principales garantías para no dejar abiertas puertas de entrada a tu equipo.
Evitar descargas no conocidas. Una de las mayores brechas de seguridad viene de la descarga de
archivos. Por eso, si no estás totalmente seguro del origen de lo que estás descargando, mejor
evítalo o verifícalo.
Cuidado con los correos. Es fundamental una lectura detallada de los emails que te parezcan raros o
sospechosos, aunque provengan de conocidos.
Los temas importantes, en casa. Si queremos realizar trámites importantes como realizar compras o
acceder la banca online, lo mejor es hacerlo desde equipos que controlemos.
Certificado de seguridad. Las transacciones se deben hacer con certificado de seguridad (HTTPS)
válido y reconocido por entidad certificadora de confianza.
Redes WiFi ajenas. Uno de los mayores problemas con los equipos portátiles viene de buscar WiFi allá
donde vamos. El peligro es que no podemos saber si estamos ante una red de confianza o de un
tercero que podría examinar nuestros datos.
Riesgos de la geolocalización. Esta característica puede ser positiva, pero debemos tener cuidado con
registrar nuestra posición cuando vayamos a estar lejos de casa.
Rastros de las imágenes. Esto no supone inseguridad en sí, pero lo cierto es que las imágenes que
subimos a la Red dejan un rastro digital histórico.
Siempre cerrar sesión. Según Aldama “un grave problema que me encuentro a menudo como perito
informático es que los usuarios acceden a sus correo y no cierran la sesión en sitios no seguros.
Protegerse en la nube. Otro tema a tener en cuenta es la sincronización en la nube en ordenadores
y, especialmente, en teléfonos móviles.